Ahora que estamos en un momento en que empieza la Liga
nuevamente, creo que es interesante revisar el paralelismo entre la
configuración de una plantilla de Fútbol y la del entorno empresarial. ¡Vamos allá!
Lo primero es tener en cuenta cuáles son los objetivos del
club tanto para ese año como para el medio plazo ya que tendremos que buscar
jugadores que cumplan con el reto actual, pero con potencial para crecer y
alcanzar retos mayores. Igualmente importante es definir cuál es nuestra
filosofía de juego, es decir, cómo queremos que se nos diferencie e
identifique como equipo. En términos de empresa equivaldría a la misión,
visión y valores.
Esta concepción previa es fundamental ya que por mucho
talento individual que tenga un jugador si no encaja con la mentalidad y
filosofía del equipo es muy probable que no encaje. (Omitiremos ejemplos reales
por no levantar ninguna ampolla) Del mismo modo, seleccionar una persona
ciñéndonos a su c.v. – por muy potente que sea éste – es una estrategia que
suele acabar en fracaso.
Además, otro elemento básico es buscar un equipo
compensado. De nada vale, por ejemplo, tener un grandísimo delantero si
nuestra defensa es muy débil o si no tenemos centrocampistas que sepan realizar
un buen pase para que lo aproveche. Es decir, es más importante el talento
colectivo que el individual. Esto también aplica en la empresa en donde hay
que analizar si tengo un buen equilibrio entre los distinto roles que se dan en
los equipos de trabajo.
Por supuesto, que luego tiene que haber un buen
entrenador que se encargue tanto del aspecto técnico (enseñarle a hacer
coberturas o jugadas estratégicas) como el humano (comunicación,
motivación y compromiso con el equipo). Además, el entrenador junto al resto de
su staff buscará desarrollar las potencialidades de los jugadores para que sean
mejores cada día. Este es el rol que en una organización desarrolla un buen
manager.
Recursos Humanos asumiría el rol del Director Deportivo en
cuanto a la búsqueda del jugador más adecuado y, para ello, tendría que trabajar
en equipo tanto con la Dirección del Club como con el entrenador.
Por último, todo club se hace una pregunta que debería ser
obligada para cualquier gestor de rrhh: ¿Tenemos mejor plantilla que el año
pasado? Bien porque se haya incorporado con éxito nuevos componentes al equipo
o bien porque hayamos desarrollado nuestra cantera y mejorado sus prestaciones,
el reto debería ser siempre la mejora continua.
Y a ti, ¿qué otros paralelismos se te ocurren? Te leo en los
comentarios.
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